Mola llegó a Las Mercedes con el ruido típico de un sitio que no quiere pasar desapercibido: cuenta de Instagram impecable, terraza con plantas, coctelería con nombres de autor y una carta que mezcla España moderna con un par de guiños venezolanos. La pregunta que nos hicieron en los DMs durante semanas fue siempre la misma: ¿de verdad vale la pena pagar lo que cuesta? Fuimos a comprobarlo en una noche de jueves cualquiera, sin avisar y sin reserva con nombre del medio.
La propuesta
Mola se presenta como restaurante español contemporáneo. La carta no es la típica de tasca con tortilla y croquetas: aquí el norte son los arroces (negro, ciego, marinero), las brasas (picaña de wagyu, cochinillo) y una sección de tapas modernas que viajan entre Madrid, Galicia y un poco de Caracas. La coctelería tiene peso propio: dos páginas, vermut casero, sangrías frescas y combinados con destilados premium.
El espacio en la C. Madrid de Las Mercedes está dividido en tres ambientes: barra dentro, salón principal con luz cálida y la terraza, que es donde casi todo el mundo quiere sentarse. La terraza es la jugada estética del sitio — vegetación, lámparas colgantes, sillas cómodas — y se nota que está pensada para fotos.
Dato: Mola tiene rating 4.60 con 40 reseñas verificadas en GuiaPana, y figura entre los restaurantes mejor calificados de Las Mercedes en su rango de precios.
Qué pedimos
Fuimos cuatro personas. La idea era cubrir las firmas de la casa sin pedir todo el menú. La selección quedó así:
Para empezar: el mollete de rabo de toro
Pan tostado, rabo de toro deshebrado, alioli suave por encima y un toque de cebollín. Llegó caliente, generoso, y desapareció en cinco minutos. Es el plato de entrada que más se pide y se entiende por qué: es comfort food disfrazada de tapa de autor. El rabo de toro estaba cocinado lo suficiente para deshacerse con la cuchara y el pan aguantaba el peso sin empaparse. Un acierto.
El arroz negro
Aquí Mola se la juega. El arroz negro es el plato más fotografiado y también el más exigente: si la tinta amarga, el plato se cae; si el bogavante o el calamar están pasados, no hay rescate. Llegó humeante, granulado en su punto (ni meloso ni suelto), con dos cabezas de gambón rojo tostadas encima y un alioli al lado. La tinta tenía profundidad pero sin el amargor de las versiones flojas. Bien. No estamos en Valencia ni en Galicia, pero estamos cerca.
La milhoja de cochinillo
Probablemente el plato más conversado del menú. Lo presentan en torre: capas crujientes de piel de cochinillo, carne deshebrada, manzana en compota y una reducción agridulce. Estéticamente impresiona. En boca, lo que más resalta es el contraste textural — crujiente arriba, fibra suave abajo — y el dulzor de la manzana, que en una persona puede empalagar a la mitad. Si vas en grupo, se comparte mejor. Si lo pides individual, alterna con un trago seco para resetear el paladar.
La picaña de wagyu
Servida en tabla, cortada gruesa, con sal en escamas y una salsa chimichurri suave. El término llegó como se pidió (medio). El wagyu local de Mola no es el A5 japonés — eso hay que tenerlo claro — pero la grasa marmoleada estaba bien distribuida y el corte se podía cortar con cuchara. Acompañó papas confitadas que cumplieron sin destacar.
El cierre: tarta de queso
La famosa. Estilo La Viña: alta, quemada por fuera, casi líquida en el centro. Llegó fría pero no helada, en porción generosa, con una mermelada de frutos rojos que afortunadamente no abusa del azúcar. Esta sí está al nivel. Es la mejor tarta de queso al estilo vasco que probamos en Caracas en los últimos doce meses, y está peleada con la de Bone Restaurante en la misma zona.
Servicio y ambiente
El equipo de sala se nota entrenado. Saludan, presentan los platos sin recitar un discurso de memoria, recomiendan combinaciones de vino y, cuando preguntamos por opciones sin gluten, supieron responder sin tener que ir a chequear con cocina. Tiempos: la entrada llegó en 12 minutos, los principales en 22 minutos, el postre en 15. Para Las Mercedes en hora pico, eso es razonable.
La terraza se llena. Si vas un viernes o sábado sin reserva, vas a esperar entre 30 y 45 minutos. La barra es opción digna mientras tanto.
"Mola juega bien al juego de Las Mercedes: ambiente fotogénico, carta corta pero firme, ejecución consistente. No es perfecto, pero es honesto con lo que cobra."
Tip: Si vas en pareja, pide la barra interior — la conversación fluye mejor que en la terraza llena, y desde ahí se ve cómo arman los platos.
Lo que no nos convenció
Para que la reseña sea útil, hay que decirlo: hay puntos donde Mola se queda corto.
- El precio del cubierto y del agua. El agua mineral importada se cobra como si fuera vino joven, y eso pesa cuando se suma a la cuenta final.
- La música, en horas pico, sube demasiado. A partir de las 9pm en terraza, hay que hablar fuerte. No es un drama, pero no es para una primera cita tranquila.
- La carta de tapas se siente corta. Para un español contemporáneo, esperarías más opciones para picar y compartir. Hay 6-7 tapas y el resto son principales.
- Los acompañamientos no destacan. Las papas, el arroz blanco, las verduras salteadas — cumplen sin sorprender. La estrella siempre es el plato principal.
Ninguno de estos es un deal-breaker, pero conviene saberlo antes de ir esperando perfección.
Precio
Mola está en el rango alto de Las Mercedes. Para una cena de cuatro con dos entradas para compartir, dos arroces, una picaña, dos postres, dos cocteles y dos copas de vino tinto, la cuenta cayó en torno a 380-420 USD según el día. Eso lo coloca:
- Por encima de La Castañuela en la misma zona
- En la línea de Cordero y Furore Ristorante
- Por debajo de los tickets de Cima Las Mercedes Restaurante cuando se entra a su carta degustación
¿Es caro? Sí. ¿Es injustificadamente caro para lo que da? No. La diferencia con sitios más baratos se nota en producto, en presentación y en servicio.
Ojo: El cubierto se cobra. No es opcional. Y el 10% de servicio viene incluido en algunos tickets — revísalo antes de propinar adicional.
¿Para quién es Mola?
- Para una cena con clientes que quieras impresionar sin caer en lo obvio: Mola tiene el código del español moderno y se ve bien sin parecer ostentoso.
- Para una celebración de pareja donde el plan no sea silencio absoluto. La terraza tiene buena energía, sobre todo entre semana.
- Para grupos de 4-6 que quieran compartir arroces y tapas. Es donde la carta brilla más.
No es para: comidas de negocios silenciosas, presupuesto justo, o noches en las que quieras "comer rápido y salir". Mola es destino, no parada de paso.
Veredicto
Mola Caracas vale la pena si vas con expectativas correctas. No es el mejor español de Caracas (ese debate sigue abierto entre Los Cántaros y Urrutia según para quién preguntes), pero es probablemente el más consistente del rango premium en Las Mercedes. La tarta de queso justifica una visita por sí sola. El arroz negro y el mollete de rabo de toro son razones para volver. Calificación GuiaPana: 8.5/10.
👉 Ver Mola Caracas en GuiaPana — dirección, horarios, reservas y menú actualizado.
Alternativas si Mola está lleno
Las Mercedes y alrededores tienen otras opciones de cocina española y de rango premium para considerar:
- Los Cántaros — español más tradicional, buena lista de tapas y vinos.
- La Taberna del Navegante — ambiente de tasca clásica en Chacao, buena relación calidad/precio.
- Casa Ibérica Restaurante — versión más relajada en El Hatillo, cocina ibérica honesta.
Para más opciones del estilo, revisa el listado completo de restaurantes españoles en Caracas o el directorio general de Las Mercedes.
Preguntas frecuentes
¿Mola Caracas acepta reservas? Sí. Aceptan reservas por teléfono y a través de su sitio web. En jueves, viernes y sábado por la noche, reservar es prácticamente obligatorio si quieres terraza.
¿Tiene delivery? Sí, tiene servicio de delivery activo, aunque platos como el arroz negro y la milhoja pierden calidad fuera del local. Para esos, vale la pena ir.
¿Hacen brunch los fines de semana? Sí, el brunch de Mola es uno de sus servicios más buscados los sábados y domingos al mediodía. La carta cambia respecto a la de cena.
¿Tienen opciones vegetarianas? La carta tiene tapas vegetarianas y un par de arroces sin proteína animal, pero no es un sitio fuerte en plant-based. Avisa al hacer reserva si tienes restricciones específicas.
¿Conoces más sitios donde el español moderno funcione bien en Caracas? Compártelo en redes y etiquétanos. Y si vas a Mola, mándanos foto del arroz negro — ese plato no perdona malas fotos.